Las 5 razones (más comunes) por las que te duelen las rodillas

La mayoría de nosotros hemos experimentado algún tipo de dolor en la rodilla, nosotros quisimos indagar cuáles son las causas más comunes.

El dolor de rodilla

El dolor de rodilla es la queja ortopédica más común de los pacientes que visitan a este tipo de médico. Con el aumento de la sociedad activa en el deporte y los altos índices de obesidad en la población, este tipo de dolencia ha aumentando de manera considerable en México y el mundo. Si bien, la mayoría de nosotros hemos experimentado algún tipo de dolor en la rodilla en algún momento de nuestras vidas, nosotros quisimos indagar cuáles son las causas más comunes detrás de este molesto padecimiento en la articulación más grande y compleja del humano.

Causas comunes

  1. Crecimiento. Este tipo de dolor es descrito como una dolencia o palpitación en la parte posterior de la rodilla. Es muy común en niños y adolescentes en la famosa etapa del “estirón” (cuando crecen de estatura). En general ocurre en la noche, aunque también llega a suceder durante el día, normalmente con cambios de postura, como cuando te levantas de una silla o al subir escaleras. En algunas ocasiones pueden llegar a ser tan doloroso que podría llegar a despertarte a la mitad de la noche. No hay tratamientos específicos para los dolores por crecimiento, pero podrás poner una almohadilla caliente en la fuente del dolor para calmar la molestia.
  2. Del sillón a la pista de tartán. Es muy común encontrar a personas que pasaron de un estilo de vida sedentaria a una completamente activa y deportista en muy pocos meses. En este blog aplaudimos y celebramos a los que lograron pararse del sillón para empezar a moverse y encontraron el amor al deporte a tal grado que ahora dedican su vida a él. Sin embargo, para evitar dolores de rodilla recomendamos hacerlo moderadamente. La progresión en la intensidad del entrenamiento es clave para evitar este tipo de molestias a causa de la poca costumbre de los cartílagos al impacto o a su uso continuo. Empieza fortaleciendo tus músculos y en medida que vayas ganando masa muscular, incrementa el nivel y la intensidad del entrenamiento.
  3. Abuso de uso. Los “abusadores de rodillas” probablemente sepan de lo que estamos hablando. Este dolor es recurrente en las personas que realizan exceso de actividad física que involucre el uso de la rodilla, por ejemplo: los corredores de maratones o los “hikers” que disfrutan de caminatas largas y recurrentes en zonas con terrenos no nivelados. La razón de esta condición se debe a la excesiva repetición de acortar y alargar los músculos y cartílagos de la rodilla causando irritación gracias al movimiento. Uno de los grandes problemas de este padecimiento es que suele ser difícil explicarle al deportista que el sobre esfuerzo es el problema del mal. El riesgo radica en que si no se le da un respiro a la rodilla (dejar de entrenar), ese dolor podría convertirse rápidamente en una lesión. Por eso, solo hay una recomendación para este caso: descansar.
  4. Lesiones menores. La rodilla está compuesta de una gran cantidad de huesos, cartílagos y de tejidos conectores. Cuando hay daños en alguna de las partes que la componen, son denominadas lesiones. Dentro de las lesiones, las menores son aquellas que provocan en algunos casos dolor, inestabilidad, dificultad para levantar peso o pérdida de movilidad, sin representar un riesgo mayor si se tratan a tiempo. Estas lesiones pueden ser provocadas por impactos directos a la rodilla, mala alineación de los huesos ya sea por cuestiones hereditarias o por malas posturas, usar calzado no adecuado, mala pisada, falta de fuerza en los músculos, etc.  Probablemente mejorarás y saldrás de estas lesiones si descansas la rodilla, aplicas hielo, cambias la actividad que provoca la lesión, inmovilizas o tomas algún desinflamante. Las lesiones más comunes son: tendonitis (muy frecuente en deportistas), desgarros y bursitis de rodilla (lesiones en las bolsas sinoviales, sacos que amortiguan la parte exterior de la articulación).
  5. Padecimientos mayores. Son padecimientos que requieren de mayor cuidado, atención y probablemente tratamiento médico y, en algunos casos, hasta intervenciones quirúrgicas. Pueden ser lesiones menores que fueron mal cuidadas que terminan en lesiones más graves o también problemas degenerativos como la artritis reumatoide que afecta a las articulaciones del cuerpo o artrosis, una enfermedad vinculada con el envejecimiento del cuerpo. En estos casos,  es necesario consultar a tu médico para buscar el tratamiento indicado.

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