Etiquetas de los alimentos: una guía para entenderlo todo

Muchas veces no entendemos que implica la información que nos dicen las etiquetas de la comida que compramos. Es por ello que aquí buscaremos explicartelo de la mejor manera.

¿Por qué es importante saber leer las etiquetas de los alimentos?

No sabemos lo que comemos, punto. Y tal parece que la industria alimenticia no quiere explicarlo (ni nosotros entenderlo). Aunque está obligada a revelar cómo y con qué elaboran sus productos, todos podremos coincidir en que lo hacen de una manera no tan clara.

La verdadera importancia de saber qué introducimos a nuestra boca y cuál es su origen, va mucho más allá de la gratificación de elegir un producto “supuestamente orgánico” en el supermercado. La razón por la que todos deberíamos saber leer las etiquetas de los alimentos radica en que,  sin la suficiente información, no hay verdadera libertad de elección.

Además de tener la voluntad necesaria, es indispensable disponer de datos claros -y veraces- para poder mantener una dieta saludable. Necesitamos saber cuáles son las propiedades de los alimentos que consumimos. Si no contamos con esa información, “además de verse afectada tu salud, también lo resentirá tu cartera, dado que hay varios productos en el mercado que son mucho más caros por el simple hecho de achacarse propiedades ‘saludables’ y que no llegan a comprobarse“, asegura Fernanda Arriaga, ingeniera de alimentos egresada de la Universidad Iberoamericana. Pregúntate ¿cuántas veces haz comprado algo por el simple hecho de que es light sin fijarte en el precio?

¿cómo leer las etiquetas de los alimentos?

La pregunta del millón: ¿cómo leer las etiquetas de los alimentos?A grandes rasgos esto es lo que debe aparecer en la etiqueta de un producto alimenticio“, afirma Fernanda con la intención de orientarnos un poco:

  1. Lista de ingredientes: Deben de aparecer  en orden de mayor a menor peso en todos los productos alimenticios (excepto en los que están hechos por un solo ingrediente o en las bebidas alcohólicas). Aquí te podrás dar cuenta si la malteada que compraste está hecha con leche de vaca o de coco. “En este apartado también se incluyen los aditivos, como los colorantes o aromatizantes” agrega Arriaga.
  2. Alérgenos. Las sustancias más comunes que se ha demostrado que pueden causar alergias o intolerancias, como el gluten, cacahuetes, leche o frutos secos. “Es muy importante que, si eres alérgico a algo, leas este apartado para evitar molestias o visitas al médico“.
  3. Fecha de consumo preferente y/o caducidad. La primera fecha indica el periodo en el que conserva todas sus propiedades nutricionales y el segundo, como el día a partir del cual su ingesta no es segura ni recomendable.
  4. País de origen. Hay que estar informados si la miel o la fruta que estás comiendo es de México, China o India“, comenta la ingeniera en alimentos.
  5. Información nutricional. De la cual podemos encontrar:
  • Tamaño de la porción: Este dato lo define el fabricante y es una especie de“recomendación” de lo que debería ser una ración ideal del producto (ya que un envase puede contener múltiples porciones).
  • Valor energético (calorías): Este suele ser el primero (y a veces el único) número que la gente mira. Es un dato que revela el contenido calórico que tiene un alimento por porción.
  • Grasas: Cifra que indica cuál es el aporte total de grasas, individualizando las grasas saturadas y las grasas trans. Es decir, las conglomera.
  • Colesterol: Una sustancia que tu cuerpo  necesita para producir hormonas, vitamina D y sustancias que le ayuden a digerir los alimentos.
  • Carbohidratos: Es un dato relevante, pero lo más importante es su procedencia. Es muy diferente el carbohidrato del azúcar añadido en un producto procesado, que el carbohidrato en una zanahoria.
  • Azúcares: Los gramos de azúcar de la lista incluyen tanto los azúcares naturales, de la fruta o leche, como los azúcares agregados.
  • Fibra: Seguro pensarás que entre más fibra tenga el producto mejor, pero de nuevo, no es lo mismo la fibra presente en los alimentos de manera natural que la añadida artificialmente para poder promocionar el producto como ‘alto en fibra.
  • Sodio: No debes de preocuparte mucho por el sodio natural de los alimentos. Sin embargo, el uso excesivo de sal por los fabricantes, los hace más estimulantes al paladar.

Y a todo esto, no podríamos concluir esta nota sin antes mencionar al famosísimo aspartame. Se trata de un endulzante de bajas calorías. Se utiliza para endulzar muchos alimentos preparados, como bebidas y postres. Fue aprobado por la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de los Estados Unidos en 1981 para su uso en forma de polvo y en endulzantes de mesa de bajas calorías y, al poco tiempo, en 1983, se lo aprobó para su uso en bebidas carbonatadas.

Desde su creación,  ha sido controvertido pues se le ha acusado de causar cáncer, migrañas, cambios de comportamiento, daños cerebrales, epilepsia, infertilidad o daños en el hígado. Sin embargo, no se ha  comprobar que el aspartamo produjera ninguna enfermedad o dolencia en personas sanas. No al menos por debajo de la cantidad máxima recomendada que está establecida en 50 miligramos por kilo y día.

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Equipo Editorial Síclo

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